ESPECIAL "Tetuán, en 300 portadas": lo que llegó y lo que desapareció en el distrito

El periódico del barrio alcanza los tres centenares de números desde su salida allá por 1994


Tetuán 30 días cumple este mes 300 portadas desde aquella primera de junio de 1994 que dedicara, cómo no, a las fiestas del distrito. Un tiempo durante el cual han pasado por nuestras páginas siete presidentes de la Comunidad de Madrid, cinco alcaldes y siete concejales-presidentes de Tetuán –seis mujeres y solo un hombre, por cierto–, y que han procurado una hemeroteca que refleja la evolución de un distrito que dista hoy bastante de aquel de hace 27 años, pese a lo que mucho que aún queda por hacer.

¿Cómo era aquel Tetuán de 1994? En aquel junio, por ejemplo, no había aún un solo equipamiento construido en La Ventilla, por entonces un inmenso descampado de entre cuyas chabolas destartaladas emergían las obras en suspenso de las Torrres Kío; faltaban varias plazas por construir, y aún tendrían que derruirse anacronismos en Cuatro Caminos como las cocheras o el scalextric; había cines, el rastrillo y las fiestas estaban “donde siempre” y Azca no se había convertido en una prueba real y televisada de El coloso en llamas.

En Tetuán 30 días hemos buceado en estos primeros 300 números para detallar qué ha desaparecido desde aquel distrito finisecular y cuánto ha llegado de nuevo durante este tiempo en el que la publicación ha acompañado al barrio como un vecino orgulloso más.

LO QUE DESAPARECIÓ

El ‘Windsor’, en llamas

La noche en que ardió en directo una de las puntas del skyline de la capital quedó en la retina de todos los españoles, pero más aún de los tetuaneros. Aquel sábado 12 de febrero de 2005 pudimos comprobar in situ el incendio del octavo rascacielos más alto de Madrid, la Torre Windsor (106 m.), situada en pleno Azca. Tras el fuego y el humo, el enorme esqueleto de hierro y hormigón resultante permanecería semanas para deleite de curiosos.

La Torre Windsor se había inaugurado en 1979, y su nombre respondía a la sala de fiestas que albergaba en sus bajos. Su demolición duró seis meses y costó 17 millones de euros. Tras su derribo, El Corte Inglés levantó en el solar la Torre Titania, de 104 metros de altitud, inaugurada en octubre de 2011. El hueco vacío en Azca apenas duró seis años, pero permanece en la memoria del barrio y en nuestra hemeroteca.

La cicatriz del ‘scalextric’

La “cicatriz” urbana que cruzaba Cuatro Caminos pasó a la historia en el año 2004, cuando el Ayuntamiento de Madrid sustituyó por un túnel aquel scalextric que en diciembre de 1969 había instalado el entonces alcalde, Carlos Arias Navarro, para aliviar la circulación “en una zona angustiosamente congestionada”. El desmontaje, troceado en 105 piezas, se llevó a cabo en tiempo récord, nos liberó de malos humos –o los soterró– y mejoró algo –poco– la estética de una glorieta tan castiza como anodina. También terminó con algunas leyendas como aquella que aseguraba que, bajo aquella marquesina gigante, se cobijaban precariamente ancianas indigentes y multimillonarias.

La Ventilla, ese gran descampado

El lanzamiento de Tetuán 30 días pilló al distrito con un barrio “a medio hacer”. En la línea de lo que años después sucedería en el paseo de la Dirección, la escarpada orografía de la zona iba a dificultar un proyecto –la mayor remodelación de un barrio llevada a cabo por entonces en España– que debía construir 4.500 viviendas y equipamientos básicos en la zona más marginada del distrito.  

Los trabajos cambiaron la trama urbana de una Ventilla que, no obstante, hubo de vivir durante años en un escenario desolador de desmontes, barro y chabolas aisladas que tenían que advertir mediante carteles de que estaban “habitadas”. El proyecto terminó con el último realojo en diciembre de 2002, 13 años después de lo previsto. La remodelación fue el tema central de la primera etapa del periódico, y supone el mayor cambio experimentado por el barrio en los últimos 27 años.

‘The end’ a un barrio cinéfilo

Aunque en 1994 el esplendor cinematográfico del barrio ya había pasado –Tetuán llegó a contar con hasta 14 cines en la década de los 60–, el distrito gozaba aún de varias salas históricas que probaban su transformación, principalmente en multicines, ante un porvenir que ya se preveía incierto. En la hemeroteca de Tetuán 30 días puede seguirse el reguero de ‘caídos’, comenzando por el Montija-Condado –que había cerrado pocos años antes, en 1991– y siguiendo por el Novedades, el Cristal o el Lido, este último clausurado en 2012, y con el que el Séptimo Arte echó el telón en el barrio.  

Marqués de Viana se queda sin rastrillo

Una de las grandes pérdidas para los románticos tetuaneros fue el traslado del rastrillo dominical a la Avenida de Asturias, donde aterrizó el 6 de febrero de 2005, y donde sigue a día de hoy. Aunque tuvo su origen, durante los 20 del siglo pasado, en los puestos de frutas y verduras instalados entre los números 263 y 296 de Bravo Murillo, su ubicación en Marqués de Viana superaba el medio siglo y era considerada por todos como “una de las señas de identidad del barrio”. El traslado, que se venía barruntando desde 1995, tuvo que ser forzoso debido a las obras del túnel de Sor Ángela de la Cruz y con él se mejoró en higiene y seguridad a despecho de la nostalgia.

Las fiestas se van de La Remonta

Las de 2017 fueron las últimas fiestas patronales celebradas en La Remonta, ubicación habitual incluso desde años antes de que se terminara de construir la plaza –en el 85, por ejemplo, dio allí el pregón el alcalde Tierno Galván–. Al año siguiente, la Junta Municipal tomaba la decisión de trasladar los festejos al parque Rodríguez Sahagún tras unos informes técnicos que desaconsejaban su celebración debido al deficiente estado del firme de la plaza, “que podría amenazar la seguridad” de los asistentes. Casi cuatro años después, La Remonta sigue esperando su arreglo, mientras que, debido a la pandemia, los vecinos sólo han podido disfrutar de la nueva ubicación en dos ediciones –2018 y 1019–.

Adiós a las curvas del paseo de la Dirección

El sinuoso trazado del paseo de la Dirección ha quedado en la memoria de cualquiera que pasara por allí al menos una vez. Aquellas célebres curvas, y en especial la conocida como “de la muerte”, que tantos accidentes causaron, fueron enderezadas a principios de 2016, tras la aprobación del llamado “plan Touza”. La enésima modificación del plan parcial del paseo de la Dirección, que también desmontó los fuertes desniveles del ámbito, se llevó la polémica chatarrería de Capitán Blanco Argibay y nos va a dejar dos lujosos rascacielos que asombran y ensombrecen el barrio. Claro que el mareo de las curvas no era nada comparado con los que llevan sufriendo los vecinos desde hace una década.

Comercios: los que echaron el cierre

Resulta inevitable acordarse de los comercios tradicionales que, por diversas circunstancias, tuvieron que bajar la persiana durante este tiempo. Entre los más añorados caben citar a las jugueterías antiguas de El Rey Mago o Thomas, o Almacenes Gomar, también en ese gran eje comercial que fue Bravo Murillo, y donde también se fue el histórico local de Nebraska y tabernas como La Serrata, El Diamante o Casa Aurelio; o las de aquel Marqués de Viana de rastrillo dominical: Casa Tejada –con sus ultramarinos casi enfrente, haciendo esquina–, el Bar Sabas y sus inolvidables “bombis” o las gallinejas del Rabal.

LO QUE LLEGÓ

Abre la Avenida de Asturias

En nuestros inicios, la avenida de Asturias no era más que un esbozo de barro y casetas de obra sobre la antigua calle de los Curtidos, una vía estrecha cuyo trazado se aprovechó para el nuevo eje ventillero de 58 metros de sección y que conectaría Plaza de Castilla con Sinesio Delgado. La avenida se abrió al tráfico en junio de 2000, sin inauguración oficial –los caldeados ánimos vecinales ‘asustaron’ al entonces alcalde, José María Álvarez del Manzano– y con uno de sus carriles taponados por la rebeldía de varias familias que se negaban a abandonar sus viviendas y negocios.

Próxima parada: Francos Rodríguez

Apenas tres años después de nuestro nacimiento asistimos a la inauguración de una nueva estación de Metro, situada en Francos Rodríguez, uno de los límites del distrito y zona deficientemente comunicada. El 12 de febrero de 1999 se abría la terminal de la Línea 7 junto a la popularmente conocida glorieta “del Artimueble” –bautizada en 2007 como de Rocío Dúrcal–, dentro de un proyecto que conectaba la Avenida de América con el barrio de Valdezarza, y por el que se construyeron otras dos estaciones.

          

De los Amaya a la Plaza “de las Palomas”

A mediados de los 90 la hoy bulliciosa plaza del Canal de Isabel II no era más que un solar en pleno Bravo Murillo, semioculto entre vallas publicitarias. Detrás de ellas vivían cuatro familias de los Amaya, que ocupaban algunas chabolas aún en pie junto a Doctor Mariani y compartían espacio con vehículos aparcados durante la noche en uno de tantos improvisados garajes del barrio.

Hacía 10 años que aquel malvivir paralizaba la construcción del PERI Playa Victoria, que finalmente pudo reactivarse en 1995, tras un acuerdo con las familias, aunque la bautizada como plaza del Canal de Isabel II no se inauguraría hasta el siglo XXI. Con el 15M se utilizó como punto de encuentro de la Asamblea de Tetuán, y hoy sirve de escenario esporádico para diversas actividades y “punto negro” permanente del incivismo de unos cuantos.

‘Nueva’ Plaza Castilla: Torres, intercambiador y ‘obelisco’  

Aquel 1994 se inauguró la terminal de autobuses en superficie de Plaza de Castilla y se reanudaron las obras de las Torres Kío, cuyos trabajos habían quedado paralizados por la crisis, y que acabarían concluyendo a principios de 1996. En el archivo gráfico del periódico se guardan decenas de fotografías de las torres inclinadas a medio construir, que fueron paisaje habitual para los vecinos, y que significaron el fin para el tiovivo del Tío Faustino, que aún convivió algún tiempo a la sombra de los rascacielos en construcción.

En 2008 se estrenaría el nuevo intercambiador subterráneo de la plaza, una notable obra de ingeniería, que contrastaría con la inauguración, un año después, del ‘Obelisco de la Caja’, obra de Santiago Calatrava. En realidad, una columna que simula un movimiento de torsión y que apenas se movió unos meses –su mantenimiento es demasiado caro para las arcas municipales–, para bochorno general.

Leopoldo de Luis: plaza para un poeta

En 2009 se inauguraba la Plaza del Poeta Leopoldo de Luis, que rinde homenaje al escritor, fallecido cuatro años antes, y que vivió durante siete décadas en nuestro distrito. Su construcción partió de un impulso vecinal, que logró que lo que sólo iba a ser un aparcamiento subterráneo acogiera en su superficie una de las escasas zonas de esparcimiento para el barrio de Bellas Vistas. La más reciente plaza del distrito no ha tenido excesiva suerte, y acumula varias remodelaciones fallidas o aplazadas y un uso incívico que incluso obligó al traslado del monumento dedicado al poeta que la remataba.

Un centro cultural y nuevos equipamientos

Durante estos 27 años hubo tiempo de inaugurar un buen número de equipamientos en el distrito, si bien Tetuán, especialmente algunos barrios, partía del subsuelo en cuanto a dotaciones. La mayoría de los que se abrieron en este tiempo se concentraron en los años 2008-2012, y entre ellos destacan: el Centro Cultural Eduardo Úrculo y Biblioteca María Zambrano; el Centro Deportivo Municipal Antonio Díaz Miguel; el Centro de Mayores de Leñeros; la Biblioteca y Escuela de Música Manuel Vázquez Montalbán; las salas de exposiciones Pablo Serrano y Juana Francés; la Sala de Lectura Luis García Berlanga; el Centro de Servicios Sociales Vicente Ferrer y Centro Social-Comunitario Josefa Amar; o el Espacio de Igualdad Hermanas Mirabal.

La ‘Huerta’ que se convirtió en “pulmón” verde

A principios de los 90 la antigua Huerta del Obispo – rebautizada como parque Agustín Rodríguez Sahagún– se había convertido en una desoladora zona llena de vertidos, suciedad e infravivienda tras el acueducto de Marques de Viana. La cosa cambiaría ya bien entrada la década, con las primeras actuaciones de acondicionamiento, la colocación en 1995 del monumento de Chillida en memoria del alcalde fallecido cuatro años antes, o la apertura de seis pistas polideportivas. Tetuán “estrenaba” al fin su gran parque, cuya superficie se multiplicaría años más tarde, hacia 2002, con la segunda fase del proyecto, que enlazaba el Parque de Los Pinos y de La Ventilla, y que incluía más pistas, juegos infantiles, una cascada con un -reloj-noria y un campo de fútbol. La guinda se pondría en 2009 con la inauguración del skatepark de Tetuán, una instalación pionera en la Comunidad y que es hoy referencia para los amantes de este deporte.

En definitiva, 27 años informando al distrito y 300 números a nuestras espaldas que cuentan hoy cómo ha sido la transformación de un barrio al que aún le quedan cambios pendientes pero que, en cualquier caso, no es tan diferente de aquel que amanecía un junio de 1994 con un nuevo periódico en sus calles.

Fotos: Tetuán 30 días (Archivo).


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