La noche en la que el Windsor se convirtió en antorcha

Se cumplen 10 años del incendio del rascacielos en Azca

A las 23:08 del sábado 12 de febrero de 2005 se activaba la alarma anti incendios en la planta 21 del edificio de Raimundo Fernández Villaverde, 79. En pocos minutos, el octavo rascacielos más alto de Madrid –106 metros– se convertía en la adaptación real y televisada de “El coloso en llamas”, de Newman y McQueen.


La rapidez de la propagación y la falta de escalas mayores de 50 metros hicieron inútiles los esfuerzos de las 17 dotaciones de bomberos desplazadas, limitado su trabajo a evitar que el fuego se extendiese a los aledaños. Las 15 unidades del Samur, afortunadamente, tuvieron menos trabajo.


«Un terrible incendio destruye el edificio Windsor», titulamos aquel mes en la portada, cuya edición hubo que retrasar para hacerle un hueco a la noticia. La espectacularidad de las llamaradas había continuado hasta bien entrada la noche, y el humo siguió a la mañana siguiente. Durante semanas, aquel esqueleto de hierro y hormigón constituyó la gran atracción para miles de curiosos.

Consecuencias e hipótesis

Toda la zona comercial tuvo que cerrar la víspera de San Valentín. Raimundo Fernández Villaverde sufrió cortes de tráfico en los seis meses que duró la demolición: unos trabajos que costaron 17 millones de euros y supusieron un calvario para muchos negocios. Sólo en los dos primeros meses, vecinos, comerciantes y empresas acumularon pérdidas por un millón de euros.


El suceso dio lugar a varias teorías conspiratorias sobre sombras, bajas presiones –del agua– y altos secretos, y en apenas un año se cerró la investigación con poco que llevarse a la boca. Simplemente, no fue intencionado. Al principio se barajó con que hubiera sido un cortocircuito el causante; luego se especuló con que fuera una colilla mal apagada por una empleada de Deloitte –una de las empresas inquilinas–, técnico en Riesgos Laborales para más inri, la que iniciara las llamas. El juez rechazó este extremo por entrar “en el ámbito de la conjetura” ante la falta de pruebas –la empleada admitió haber fumado, y también haber apagado los cigarrillos correctamente–.

Del Windsor al Titania

Obra del estudio de arquitectura Del Río-Ferrero, Alas y Casariego, la Torre Windsor, llamada así por la sala de fiestas que albergaba en sus bajos, se inauguró en 1979 y fue el edificio más alto de Azca, hasta que se erigió la Torre Picasso.


Poco después de su derribo, El  Corte Inglés adquiría el solar, propiedad de la familia Reyzábal, y comenzaba a construir la actual Torre Titania, de 104 metros de altitud –dos menos que el Windsor– y 22 plantas. En octubre de 2011 se inauguraba el nuevo rascacielos de cristal, cuando aún no se habían aventado de la memoria de los vecinos las cenizas de aquella flamante noche en la que ardió un trozo del skyline de la capital. “Tetuán 30 días” aún conserva papeles chamuscados de sus oficinas, que el viento trajo hasta casi la glorieta de Cuatro Caminos.

David Álvarez de la Morena / Fotos: Javier Arias.



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