“Nunca es tarde para comenzar a cambiar de actitud”

José Antonio Bonilla, gerente de Formación de CESI Iberia y psicólogo deportivo


Tanto en el mundo del deporte como en la vida misma, la actitud es fundamental para lograr objetivos. De eso sabe, y mucho, José Antonio Bonilla, quien lleva vinculado a CESI Iberia, Escuela Superior de Formación (ubicada en Tetuán, en la calle del Conde de Serrallo, 4) desde 1991, donde imparte conferencias y cursos online y presenciales relacionados con la psicología y el rendimiento deportivo.

¿Cómo y por qué decidiste ser psicólogo deportivo?

Desde pequeño siempre me ha gustado el deporte, practiqué y fui mejor deportista infantil de Cantabria en baloncesto, y así uní dos de mis pasiones, el deporte y la psicología, el trato con la gente, conseguir que sea mejor y que dé mejor rendimiento en el plano deportivo. Es realmente mi vocación y me gusta mucho lo que hago.

¿Qué es un psicólogo deportivo?

Si hablamos a nivel competitivo, el psicólogo deportivo trabaja una de las tres variables importantes que influyen en el rendimiento deportivo: la variable mental, las otras dos son el estado físico del deportista y la otra el componente técnico y estratégico. Y si nos referimos al deporte base en su aspecto formativo, la psicología tiene además un papel decisivo en cuanto a la transmisión de valores.

Desde el punto de vista del rendimiento deportivo, la psicología permite que las personas seamos conscientes de la importancia y la influencia que tienen los factores psicológicos en el rendimiento: concentración, confianza, fortaleza mental…, factores que deben trabajarse con la misma intensidad y dedicación que los físicos y los técnicos; son elementos necesarios para el rendimiento. El problema es que se habla mucho de que son importantes, pero luego no se les dedica el tiempo suficiente para trabajarlos y entrenarlos.

¿Crees que en el deporte, al igual que en la vida, todo es cuestión de actitud?

Pienso que sí. El éxito profesional y personal depende sobre todo de tres variables: los conocimientos y la experiencia que uno tiene sobre su profesión, las habilidades técnicas relacionadas con el trabajo, fruto de los años que lo llevas desempeñando, y luego está la actitud, que tiene un efecto multiplicador sobre los otros aspectos e influye en la motivación del deportista a la hora de perseverar, dedicar más esfuerzo, en el nivel de concentración, en la autoestima, en no rendirse y sacar nuestra mejor versión… Es una cuestión vital, que curiosamente no se trabaja ni en las escuelas.

Entonces, ¿la psicología deportiva es mejor trabajarla desde edades tempranas o no tiene edad?

Lo cierto es que no tiene edad, nunca es tarde para comenzar a cambiar de actitud. Es cierto que si se empieza a trabajar desde la infancia, los niños son como esponjas y lo absorben todo. No obstante, cualquier momento es bueno, aunque el problema es que no se trabaja ni siquiera en el deporte base; se enseñan los afluentes, raíces cuadradas… pero de poco nos sirve; sería más interesante que nos enseñasen desde pequeños a resolver problemas, tomar decisiones, controlar las emociones, a cómo gestionar un conflicto, porque es necesario para todas las profesiones. Lo pondría como asignatura para ser felices en el plano personal y exitosos en el profesional.

¿La actitud puede mejorar el rendimiento, aunque la forma física no sea la adecuada?

El cansancio, las molestias, ¿son algo físico o mental? Son sensaciones que existen cuando se les presta atención, lo que se denomina el ‘efecto placebo’ o la influencia que tiene la mente sobre el cuerpo, y eso pasa también en el plano psicológico, donde, dependiendo de lo que creas y de que te centres en dar tu mejor versión, es posible que todo se confabule para que así sea. Luego tu rival puede ser mejor y ganarte, pero si uno ya sale derrotado lo normal es que pierda. Por eso es muy importante la actitud, la fortaleza mental, la predisposición a dar lo máximo que uno tiene y a disfrutar.

¿Cómo se entrena y se gestiona la psicología deportiva en equipos donde hay personas tóxicas?

Lo más importante en esos casos es que la persona se vacíe contando sus problemas y se sienta escuchada para que se le pueda ayudar. No hay que forzar nada, pero sí es cierto que todo se contagia, también las actitudes, por ejemplo los gestos de levantar la cabeza y mirar hacia arriba incluso cuando te meten un gol, elevar los brazos, gestos de victoria, son contagiosos e influyen en el estado anímico de todo el equipo.

Poniendo ejemplos prácticos, como los éxitos de la Selección Española de Balonmano Femenino, la de Baloncesto Masculino, o de Rafa Nadal, capaz de levantar partidos imposibles… ¿es cuestión de actitud, de creer siempre que se puede?

Hay emociones o estados de ánimo que te permiten sacar o no tu mejor versión. La presión que un deportista se mete por tener que ganar hace que le tiemblen las manos y las piernas, pero si compites sin presión no estás tensionado y sí además disfrutas, tienes ilusión y te gusta lo que haces no lo ves ni siquiera como un trabajo y no hay estrés ni presión ni ansiedad, que son incompatibles con disfrutar y con tener un buen rendimiento.

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