Este interesante, irreprochable y elegante libro, incluye seis relatos, de unas 40 páginas cada uno, y una novela de unas 200 páginas aproximadamente, ambientada en la época dorada de Hollywood. Los seis cuentos incluyen una escena clave, en la que dos personas se sientan a la mesa para comer, de ahí el título del libro.
Cómo sobrevive un matrimonio formado por una ferviente bolchevique y un hombre todo amabilidad; un aprendiz de escritor, que descubre un filón imitando la firma de autores famosos; los problemas de conocer a un alcohólico demasiado simpático; una mujer que se ve obligada a seguir a su padrastro, por encargo de su celosa madre; los líos que puede armar un cascarrabias demasiado estricto en un concierto; las artimañas de un astuto viejecito para recuperar el fragmento de un conocido cuadro, y el encuentro de un viudo jubilado con una bella mujer, con una llamativa cicatriz en el rostro. Esos son los puntos de partida de estas historias.
El autor sabe juguetear con ellas, manteniendo la verosimilitud y la autenticidad, y, al mismo tiempo, un delicioso tono de comedia, con el que comparte la diversión de desplegar la trama con el lector. Towles es muy divertido y si hay un escritor con el que tiene algunos puntos en común, creo que sería Roal Dahl. El estilo es extremadamente claro y explicativo, se diría que este hombre divulga sus historias, más que exponerlas, y las explica de una manera tan diáfana, que leer cualquier escena, aun las más triviales, proporciona placer intelectual. Amor Towles es carne de best seller.
Otra característica presente en estas páginas es una sensibilidad extremadamente refinada, que le permite dos cosas. Por un lado, describir con delicadeza y amenidad obras de arte, piezas de música, platos deliciosos y bebidas fascinantes, convirtiendo al lector en sensible espectador de esas maravillas. Este hombre es un connaiseur y sabe explotarlo. Por otro lado, sus relatos están poblados por personajes que despliegan un trato exquisito con los demás; la importancia de la amabilidad y del encanto personal es una constante en su obra. Por último, y para completar la receta, hay que decir que todo lo anterior está bañado en un sutil sentido del humor y la más fina de las ironías. Envuélvase todo con una factura elegante y fluida, y el resultado es uno de los libros del año pasado más agradables que se pueden leer.



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