Momi Maiga: “Me gusta pensar que mi música no tiene fronteras”

El artista senegalés presenta en el Centro Cultural Eduardo Úrculo su nuevo álbum


El músico, compositor y cantante senegalés Momi Maiga presenta su álbum ‘Kairo’ el 12 de diciembre en el Centro Cultural Eduardo Úrculo (Plaza de Donoso, 5), en una propuesta donde la kora dialoga con el jazz, el flamenco y la música clásica. Maiga nos habla de sus raíces, su proceso creativo y el poder de la música como puente entre culturas.

¿Cuéntanos quién eres?

Soy Momi Maiga, músico, compositor y cantante senegalés. Vivo en España, pero nací en Gambia y crecí en Ziguinchor, en la capital de Casamance (Senegal), dentro de una familia de djeli (griot), guardianes de la memoria y la tradición oral africana. Desde muy pequeño me enamoré de la kora, un instrumento ancestral de 22 cuerdas, que encontramos en todos los países que formaban el antiguo Imperio de Mali.

¿Cómo describirías tu música?

Es una fusión natural de todo lo que soy y de todo lo que escucho. Tiene la base melódica de la tradición mandinga, mi etnia natal, pero también bebe de otros sonidos, de otras etnias de Senegal, como los wolof, djola, fula... A toda esta herencia cultural, le sumo sonidos típicos del jazz, del flamenco, de la música clásica y de los encuentros musicales que me voy encontrando a lo largo de mis viajes y de mi vida en España. Me gusta pensar que es una música sin fronteras, donde cada nota es un puente entre culturas.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el mundo de la música?

A los seis años empecé a aprender la kora de manera autodidacta, observando a los mayores de mi familia y escuchando. Con el tiempo, comencé a tocar en ceremonias y eventos tradicionales (la percusión: sabar) y, más tarde, formé mis propios grupos. Cuando llegué a Europa, se abrió un nuevo universo sonoro para mí: otros estilos, otras formas de entender la música. Ahí empezó mi viaje hacia la fusión real y profunda, a nivel musical y a nivel humano.

Eres de familia griot, ¿cómo influye esta tradición en tu forma de tocar y componer?

Ser griot significa llevar la historia y la palabra en la sangre. En mi caso, esa herencia me ha enseñado que la música no es sólo sonido, sino mensaje, memoria y conexión. Cada vez que toco la kora o escribo una canción, siento que estoy hablando con mis antepasados, pero también con las generaciones que vienen. Es un diálogo entre lo antiguo, lo presente y lo que está por venir.

¿Cómo nació la fusión tan particular de Kairo?

Nació de la curiosidad y del respeto. Cuando llegué a España, empecé a compartir escenario con músicos de distintos géneros y entendí que cada estilo tiene su verdad. ‘Kairo’ es el resultado de ese encuentro: una conversación entre el ritmo africano, la improvisación del jazz, el flamenco y la elegancia de la música clásica. Todo fluyó de forma orgánica, como si los distintos instrumentos y géneros ya se reconocieran entre sí.

¿Qué supone para ti subirte a un escenario y presentarnos tu música?

Para mí es un lugar relativamente nuevo. Los escenarios en Senegal se viven de manera muy distinta. Aquí en España y en el resto de Europa es el momento en el que comparto mi esencia con el público, que a veces no conoce quién soy o cómo se llama el instrumento que toco. Cada concierto es diferente, porque la energía cambia según las personas que están allí. Siento que la música me atraviesa y que todos, durante ese instante, somos parte de la misma experiencia.

Tus composiciones hablan de temas como la situación de las personas migrantes y el legado colonial. ¿Qué canción tuya recomiendas sobre esta problemática?

Recomiendo ‘Ocean’, un tema que habla del viaje, del desarraigo y la esperanza. Es un homenaje a todas las personas que dejan su hogar buscando una vida mejor. Habla de la resiliencia, del dolor, y denuncia una realidad presente que es consecuencia de estas políticas coloniales todavía muy presentes en el continente africano.

Has colaborado con artistas como Silvia Pérez Cruz, Youssou N’Dour, Amaro Freitas, Marco Mezquida… ¿Qué tal fue trabajar con ellos?

Ha sido un honor y un aprendizaje enorme. Cada uno de ellos tiene una sensibilidad única. Con Silvia, por ejemplo, compartimos una emoción muy fuerte en la canción de ‘Sidiya’; con Marco, una libertad musical impresionante, igual que con Freitas, con quien haremos un nuevo proyecto a dúo el año que viene. Y con Youssou fue como un sueño, no me lo llegaba a creer. Además, todo fue tan natural y familiar, que de repente ves que la música es de todos y para todos, indistintamente del género, idioma o cultura.

¿Quiénes son tus referentes en el mundo de la música?

Desde artistas africanos, como Toumani Diabaté, Salif Keita, Youssou Ndour, Richard Bona, Solo Cissokho o Fatoumata Diawara, hasta artistas como Paco de Lucía, Miles Davis o Jacob Collier. Todos ellos me inspiran por su autenticidad y por la belleza de sus composiciones.

¿Qué podremos escuchar en el concierto de Tetuán?

A nuestro cuarteto, que además de la kora, somos Marçal Ayats (violonchelo), Carlos Montfort (violín y voces) y Aleix Tobias (batería). Interpretaremos temas de los dos discos y cada canción es un mundo. Cada concierto es distinto, pero me gusta mucho ‘Ocean’, porque nos conecta a todos, y también la impro de percusión que hacemos, o temas cantados como ‘Denan’o. También ‘Fonyo’, donde hay espacio para la improvisación. Disfruto todos los temas con ellos.

Foto: Andreu Doz.


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