Félix Cubero: “Tengo un recuerdo de la adolescencia muy feliz en el barrio”

El actor, que ha vivido siempre en Tetuán, recibe este mes el premio Topete de Oro por toda una carrera cinematográfica


Tetuanero de raíces y de corazón, Félix Cubero (Arnedo, 1961) pasó su infancia por las calles del distrito. Su pasión por el cine y la interpretación le llegó durante su adolescencia en los años 70: “Había por lo menos 20 cines de sesión continua donde echaban dos pelis nuevas cada semana. Con mis amigos recorría todos los cines de Bravo Murillo para verlas”.

A los 18 años ingresó en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) y desde entonces ha pasado su vida alternando los escenarios con las cámaras. En la actualidad, imparte clases de Artes Escénicas en el Centro Ocupacional Juan de Austria, un espacio dedicado a personas con discapacidad intelectual donde trabajan con la imaginación y utilizan el juego teatral como instrumento liberador.

El último trabajo donde pudimos verlo fue en La Familia Pérez, de Atresmedia, y el próximo 28 de octubre recibirá el Premio Topete de Oro por toda una carrera cinematográfica. “Soy un actor de reparto. Un profesional de la pedagogía teatral, pero un currante”, se define.

¿Qué te llevó al mundo de la interpretación?

Yo estudiaba en el colegio de los Salesianos de Francos Rodríguez y un compañero de clase era Miguel Ángel Coll, hijo de José Luis Coll, el humorista. Por las tardes, algunas veces íbamos a su casa y Miguel Ángel nos llevaba a ver los shows de Tip y Coll. Allí vi que uno se podía ganar la vida haciendo un poco el indio y divirtiéndose. José Luis Coll tuvo muchísimo éxito.

Al terminar bachillerato, hice la selectividad y me presenté a las pruebas de la RESAD. Aprobé las dos cosas y por las mañanas iba a Derecho y por la tarde a la Escuela. Poco a poco el teatro le fue ganando terreno al Derecho y en tercero dije, si acabo voy a tener conflicto y voy a dudar entre ser abogado y ser actor. Acabé la RESAD y me dediqué a ser actor.

¿Qué es lo mejor de tu profesión?

Lo que más me gusta y lo estoy comprobando ahora es que se trata de un árbol donde dar clases es una rama más. Trabajar con la imaginación. Donde no hay nada se construye algo. Los artistas cinematográficos o teatrales de la interpretación construimos, como decía Shakespeare, del material que están hechos los sueños.

Me gusta jugar con el teatro. Decir, hoy me voy a casa y hemos generado algo que es intangible. No se puede medir ni pesar pero hemos creado algo.

¿Cómo te ves a ti mismo?

Como alguien que con su trabajo intenta ser digno y dignificar nuestra profesión. Un actor de reparto. Un profesional de la pedagogía teatral, pero un currante.

¿Podrías imaginarte en algún otro lugar que no sea sobre un escenario?

No me veo en otra profesión. Siempre me he ganado la vida con esto, de una manera o de otra. También me gusta mucho la informática y todo lo que tiene que ver con la edición de vídeo, pero eso también tiene su parte creativa.

¿Cómo crees que te ven tus compañeros de profesión?

Yo soy un actor de reparto y siempre me he llevado muy bien con las figuras con las que he trabajado. Intento transmitir seriedad, fiabilidad, ser una persona responsable y creo que si me han ido llamando durante tantos años es porque hay cierta capacidad y compromiso, que es importante con la profesión.

¿Hay algún proyecto del que te sientas especialmente orgulloso?

Hoy venía pensando en el Hamlet que hicimos con mi amigo Juan Diego Botto en el Teatro María Guerrero. Éramos un reparto muy amplio porque tiene muchos personajes y recuerdo que la noche del estreno yo hacía varios papeles, me tenía que cambiar. Recuerdo la figura de Antonio Gala entrando en el teatro con una capa de una manera majestuosa y que pensé: vamos a tener mucho público. Había un momento en el que tenía unos versos y había que hacerlos con mucho esmero. Me sentí muy bien y fue un triunfo personal.

Durante tu trayectoria has tocado todos los palos del mundo de la interpretación. ¿Hay alguien con quien te gustaría llegar a trabajar?

En el año 2000 conocí a Pedro Almodóvar en una productora de un amigo donde yo era el actor-periodista que entrevistaba a directores muy importantes del cine español. Nos caímos muy bien y me pegó una vacilada muy fuerte.

He visto su última película, Dolor y Gloria, que me ha gustado mucho y la verdad es que después de Buñuel, tal vez sea el cineasta más conocido a nivel mundial. Si cayera algo con él estaría bien.

El 28 de octubre la Junta Municipal del distrito te otorga el Premio Topete de Oro por toda una carrera cinematográfica, en un acto enmarcado dentro de un homenaje por los 100 años de la llegada de Lorca a Madrid. ¿Qué significa para ti recibir este premio?

Para mí es muy importante que venga de la Asociación de Vecinos Tetuán-Cuatro Caminos, una asociación con un pedigrí tan significativo. Unir mi nombre al lado de una figura tan importante como la de Lorca me parece y es un sueño, y se lo agradezco de corazón.

Yo lo acepto modestamente como actor de reparto y en nombre de todos los actores de reparto del cine español, que han sido tantos. Estoy muy emocionado y muy agradecido.

“El niño que recibe

cultura de pequeño va a

ser un adulto comprometido

y un buen ciudadano”

En menos de un mes se celebran de nuevo elecciones generales. ¿Qué le pedirías al nuevo gobierno en materia de políticas culturales?

Que ponga los oídos muy muy abiertos hacia las reivindicaciones que tienen los artistas. Que se deje aconsejar, que escuche y que la cultura es una inversión a la larga. Que escuche a la gente que está preparada dentro de los ámbitos culturales porque siempre estará orgulloso de hacer políticas culturales a largo plazo. El niño que recibe cultura desde pequeño va a ser un adulto comprometido y un buen ciudadano.

¿Cómo podría el nuevo ejecutivo promocionar el mundo de las artes escénicas?

Una de las cosas importantes sería arreglar las enseñanzas artísticas de manera que no sean algo ajeno, sino que estén integradas en los planes de estudio. Que tanto el bachillerato artístico como el resto tengan contacto directo con el teatro, con la danza y con la música, como asignaturas con prestigio. La música de entrada es matemáticas una vez que se analiza intensamente, y la danza y el teatro les van a hacer crecer la sensibilidad, la imaginación y a la larga ser mejores ciudadanos, más comprometidos y más concienciados.

Y llevas toda la vida en Tetuán…

He vivido siempre aquí. Mis padres se conocieron en una boda en Zaragoza y comenzaron a escribirse por carta, que eran los whatsapps de ahora. Mi madre era de Arnedo, en La Rioja, y mi padre madrileño. Vivían aquí pero mi madre quiso que naciera Arnedo.

Soy del barrio total. Fui al colegio de Francos Rodríguez, que eran los Salesianos, hasta que fui a la universidad. Maite, con la que llevo casado casi 30 años, es gata y del barrio de toda la vida también.

¿Cuáles son tus lugares preferidos?

La Dehesa de la Villa me encanta. Me gusta el ambiente que hay y hemos ganado en culturalidad, creo que los inmigrantes enriquecen nuestra convivencia. Me gustan algunos bares antiguos para tomar café o el restaurante Anduriña, de comida gallega.

¿Qué supone para ti este distrito?

Es muy importante para mí. Mis amigos, mi adolescencia… Aquí he visto crecer a mis hijas y se lo tengo dicho, me gustaría que me incineraran y que mis cenizas las esparcieran en la Dehesa de la Villa porque tengo un recuerdo de la adolescencia muy feliz. Representa muchísimo el distrito, estoy encantado y por eso me ha emocionado tanto que el premio sea de Tetuán.

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