Repartos de alimentos: cuestión de necesidad, no de nacionalidad

Ningún colectivo de Tetuán niega la ayuda a españoles desfavorecidos

“Aquí ni se piden papeles ni se discrimina a nadie, y por supuesto tampoco a los españoles”, dice Carmen, portavoz del Banco de Alimentos del 15M en Tetuán, creado hace menos de dos años y que ayuda ya a 42 familias del distrito. Un “popurrí” donde hay nacionales, musulmanes y sudamericanos, “si bien, debido a las características del barrio, siempre llegan más inmigrantes”.


Los únicos requisitos que piden los impulsores de esta iniciativa son dos: que el demandante sea vecino del distrito –“no tenemos infraestructura para aglutinar gente de otras zonas”, explica Carmen, y añade que en cualquier caso a todo el que llega se le entrega un “kit de supervivencia” semanal–, y que se implique en su funcionamiento: “Somos un banco autogestionado, así que pedimos que ayuden en las recogidas y en el día a día de la actividad”. El Banco no sólo reparte alimentos, también recoge juguetes en Reyes y material escolar en septiembre.


Las parroquias y lugares religiosos son otros centros neurálgicos de reparto de alimentos. Lo cuenta Sara Quirós, trabajadora social en la iglesia de San Antonio (Bravo Murillo, 150). “Entregamos comida a gente con o sin papeles, pero sí pedimos que al menos tengan pasaporte o NIE. En estos momentos repartimos a unas 40 familias al mes, de las cuales una cuarta parte son españoles, aunque el porcentaje va variando”.

Los favorecidos suelen ser de la parroquia o bien derivados de Cáritas de otras zonas, y los alimentos proceden de la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal) y de Cruz Roja. Además, en navidades sitúan un puesto de recogida propio durante varios días en el Mercado de Maravillas.

Fundación Pan y Peces

En sólo tres años de vida, la Fundación Pan y Peces ha conseguido beneficiar ya a 600 familias madrileñas. A Tetuán llegó el pasado mayo con la apertura de un almacén en la calle de Istúriz, desde el que reparte alimentos tres días a la semana.


Esta oenegé otorga un carné a los demandantes que hayan presentado el DNI, un informe del asistente social, el empadronamiento –para conocer el número de miembros de la unidad familiar–, y un certificado de escolarización. “Con ese documento, mediante cita previa, pueden venir cada mes a llenar su carrito”, explica Mariana Montero, responsable de prensa de la fundación.


“Somos estrictos, pero debemos serlo pues tenemos a más de 700 personas en lista de espera que realmente lo necesitan”, advierte Montero. A día de hoy ayudan a unas 20 familias del distrito, de todas las nacionalidades: “Sobre todo son españoles, mucho más que hace tres años, y empezamos a notar que ya no sólo acude el perfil tipo en riesgo de exclusión, sino gente formada”, añade. Un 25% de los alimentos procede de entregas de Cruz Roja, el resto lo compra la fundación gracias a las donaciones particulares.

Alimentos y residencia

La Asociación Lakoma también dona comida en el barrio de Almenara: “Una vez a la semana recogemos alimentos en la Fesbal, para diversos recursos y dispositivos sociales que tenemos en el distrito, y repartimos el excedente a unas 45 familias”, explica el portavoz Jesús Orejón.


Entre estos recursos destaca la Residencia Social La Ventilla (Pinos Baja, 88), gestionada entre ésta y la Asociación Dual, con 34 plazas y que atiende a personas sin hogar y ofrece otras actividades a nivel socioeducativo.


Los receptores de los alimentos llegan directamente o bien derivados desde Servicios Sociales: “Son la mayoría españoles, pero nos da igual porque no trabajamos sobre identidades, sino sobre ciudadanos en situación de necesidad”, añade.

Otras iniciativas: economato en Cáritas

En fechas navideñas, las instituciones también han puesto su granito de arena para ayudar a los desfavorecidos del distrito, y desde la Junta Municipal o partidos como el PSOE se han promovido campañas de recogida en los últimos años.


Además, desde el pasado abril el distrito cuenta con otro recurso para gente necesitada, tras la inauguración del Economato solidario de Cáritas Madrid, situado en Bravo Murillo esquina con Rosa de Silva. Este dispensario subvenciona un 80% del precio de los alimentos a las familias inscritas, de forma que sólo deben pagar un 20%, y dispone además de productos de limpieza e higiene.


Según las estimaciones del estudio Invisibles de Tetuán, una quinta parte de los hogares del distrito se encuentra en riesgo de pobreza, y un 5% –3.200 familias– sufre una situación de extrema pobreza. Unas circunstancias difíciles de las que uno no se salva por tener o no un determinado origen. Las organizaciones que reparten alimentos en el distrito lo saben, como saben que la verdadera solidaridad no repara en nacionalidades a la hora de prestar su auxilio a los más necesitados.

David Álvarez de la Morena



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