TRIBUNA: Otro golpe para la educación inclusiva

La Plataforma por la Educación Pública de Tetuán muestra su preocupación por los alumnos con TEA


Actualmente, la ley obliga a que todos los centros públicos tengan un plan de atención a las diferencias individuales, poniendo el foco en la diversidad del alumnado y en el trabajo de la inclusión. Pero cómo hacer esto, si cada vez tenemos menos recursos materiales y personales. En la Comunidad de Madrid hay un total de 7.633 alumnos con Trastorno del Espectro Autista (TEA); 6.598 están escolarizados en colegios ordinarios y los 1.035 restantes en educación especial, según los datos oficiales recogidos por la Confederación de Autismo de España. Hoy en día existen 700 centros educativos que son colegios de atención preferente al alumnado con TEA, lo que implica tener aulas de apoyo intensivo para estos alumnos. En toda la Comunidad de Madrid hay un total de 850 aulas.

En Tetuán existen seis centros públicos con siete aulas, dos aulas en centros concertados y un aula en un instituto público. En total, contamos con 10 aulas de apoyo intensivo para mejorar la inclusión de este alumnado con autismo.

En octubre de 2023 se ha publicado una nueva resolución número 254 en relación al alumnado con autismo, que va en contra de una educación inclusiva de calidad. Pone de manifiesto un nuevo escenario segregador. Lo más destacable de esta resolución es que promueve que el alumnado pase más tiempo en el aula de apoyo y esto va en contra del trabajo de inclusión con su clase y sus compañeros.

Además, aumenta la ratio de las aulas de apoyo de cinco a siete alumnos, y va acompañado de un aumento de funciones en el personal asignado a estas aulas, ya que ahora también pueden dedicar su horario de atención a cualquier alumno que presente Necesidades Educativas Especiales. Todo esto implica, claramente, un descenso en la calidad de los servicios. Es inviable dar una respuesta educativa ajustada a las necesidades de más de cinco alumnos con grandes problemas de comunicación, rigidez cognitiva y problemas conductuales, con una atención “adecuada” y de calidad.

Finalizamos con que esta ley incluye la realización anual de un informe psicopedagógico de cada alumno adscrito al aula de apoyo, que antes se hacía al finalizar la etapa escolar.  Esto abre la posibilidad de que el alumno con autismo pueda ser cambiado anualmente de modalidad de escolarización (pasando a Educación Especial) y, por tanto, de centro educativo a mitad del ciclo escolar, con todas las repercusiones negativas sobre su educación que ello conlleva. La adaptación a los cambios por parte del alumnado con autismo puede llegar a requerir una gran cantidad de tiempo, por lo que no tiene sentido evaluar anualmente la necesidad de cambio.

Por todo ello, creemos en una educación inclusiva. Creemos que trabajar la diversidad y convivir con la diversidad en nuestros centros mejora la educación de todo nuestro alumnado. Y también creemos que esta nueva medida no ayuda a esta educación inclusiva para nuestro alumnado con autismo.

Diana Ponce Belmonte
Técnico Superior en Integración Social del CEIP Ignacio Zuloaga
Foto: Alcja (CC).

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