Esculturas de Tetuán (XXI)
‘La balanza’ de Coomonte en el antiguo edificio de Campsa
Beto López, 17 de junio de 2026
La escultura ‘Equilibrio horizontal móvil’, también conocida como ‘La Balanza’, es una escultura abstracta creada por el escultor zamorano José Luis Alonso Coomonte. La pieza cuenta con dos localizaciones principales en España, en Zamora se encuentra la original, en el Parque de San Martín, y en Madrid existe una réplica en la calle del Poeta Joan Maragall, esquina con Francisco Gervás, en los jardines del edificio de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, antiguo edificio Campsa. La obra se encuentra justo debajo del mural cerámico de Manuel Viola y Andrés Galeano.
La escultura destaca por su gran tamaño, seis metros de ancho, por su simetría y su dinamismo, ya que fue concebida como una pieza móvil. Fabricada en hierro forjado, proveniente en su pieza original de materiales reciclados de un barco, que el artista compró para darle uso escultórico, la forma simula una gran viga o estructura metálica alabeada y sinuosa, que se sostiene sobre un soporte central, desafiando visualmente la Ley de la Gravedad y creando un juego de tensiones entre sus extremos. Su técnica evidencia el característico dominio del hierro y el estilo vanguardista, que catapultaron a Coomonte como una figura clave del Arte Contemporáneo español.
La obra de Coomonte se caracteriza por su innovación y su capacidad para fusionar tradición y modernidad. A lo largo de su carrera, ha trabajado con diversos materiales y técnicas, explorando constantemente nuevas formas de expresión. Cabe destacar su predilección por el arte público, como por ejemplo la ‘Fuente’ (1965), en hierro y piedra, instalada en el jardín del Parque de las Naciones, en Chamberí. En Zamora existe una ruta turística del Arte Contemporáneo, que discurre por las esculturas de Coomonte, entre los años 1950 y 1954.
Una de las características distintivas de su obra es el uso de formas abstractas y geométricas, combinadas con una sensibilidad orgánica, que da a sus piezas una sensación de movimiento y vitalidad.
El escultor
José Luis Alonso Coomonte (Benavente, 1932 - Zamora, 2025), también conocido como ‘Josepito’. Hijo de carpintero, desde muy joven tomó contacto con los materiales, como la madera y sus posibilidades, para dar forma y modelar objetos. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1958 se trasladó a su ciudad natal, como profesor de dibujo en el Colegio Virgen de la Vega, donde instalaría su forja. En 1960 fue elegido para representar a España en la Bienal de Arte Sacro de Salzburgo, en la que obtuvo la medalla de oro en escultura, por una custodia de hierro, lo que supuso su primer reconocimiento a nivel nacional e internacional. En 1961 participó en la II Bienal de París y fue seleccionado para la exposición en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas. Junto con Kiko Argüello y Carlos Muñoz de Pablos fundó ‘Gremio 62’, un influyente grupo de investigación y renovación del arte sacro. En 1963 regresó a Madrid, donde dio clases en el Instituto Laboral de Atocha. Entre 1986 y 2002 fue profesor de la Escuela de Bellas Artes y Oficios de Zamora y de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca. A lo largo de las décadas siguientes, realizó numerosas exposiciones nacionales e internacionales (1963 en Madrid; 1964 en La Haya y León; 1965 en Ruan, Nueva York, México y París). Obtuvo el Premio de las Artes de Castilla y León en 2020.
Coomonte ha vivido y trabajado gran parte de su vida en su tierra natal, lo que ha influido profundamente en su obra. Su conexión con Zamora y sus paisajes se refleja en muchas de sus creaciones. A lo largo de su carrera, ha recibido numerosos premios y reconocimientos, y ha participado en exposiciones, tanto individuales como colectivas, en España y en otros países. En 2025 el Centro de Estudios Benaventanos ‘Ledo del Pozo’, en colaboración con la Diputación de Zamora y el Ayuntamiento de Benavente, organizaron una exposición retrospectiva, que repasó su trayectoria vital y artística en su ciudad natal, a la que el artista asistió emocionado, con 93 años, meses antes de morir.



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