CEAR y Aculco colaboran con este proceso, que terminará el 30 de junio
Miles de inmigrantes forman colas en Tetuán para regularizar su situación
David Álvarez, 6 de mayo de 2026
Entidades como la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) o la Asociación Sociocultural y de Cooperación (Aculco) constituyen estos días dos puntos esenciales para la ayuda y el asesoramiento en el proceso de regularización extraordinaria iniciado por el Gobierno español, que concluirá el próximo 30 de junio.
Desde el pasado 20 de abril, centenares de inmigrantes en situación irregular, o solicitantes de protección internacional venidos de todas las partes del mundo, forman cada día largas colas en las sedes tetuaneras de ambas organizaciones, dos de las 15 con las que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones colabora en la región, con el propósito de acelerar los trámites para obtener residencia legal en España.
“Llevamos preparándonos desde enero, pero los primeros días había mucha desinformación entre los solicitantes, y llegamos a tener hasta 1.200 personas esperando en la puerta, aunque ahora tenemos unas 500, dependiendo del día”, explica Francisco Garrido, coordinador de la delegación de CEAR en Madrid, ubicada en la avenida de Asturias.
Este aluvión inicial concluyó “sin incidencias reseñables”, si bien al principio la Policía tuvo que acudir a echar una mano en las filas de la sede de Aculco, en la calle de Albendiego. “Ahora tenemos una media de unas 300 personas diarias, pero al principio fue complicado, porque se corrió la voz de que atendíamos sin cita previa, y la cola daba la vuelta a la manzana y más allá”, recuerda Félix Rosado, coordinador de Comunicación.
“En general, ya han entendido que sólo atendemos con cita, aunque algunos todavía se quedan a dormir en la fila, y a veces hay algo de tensión al final del día”, añade el portavoz de Aculco. Para una atención segura, la oenegé ha establecido citas cada cinco minutos, y calcula que al final del proceso habrá atendido a entre 8.000 y 9.000 personas en su delegación tetuanera.
Idioma, requisitos y plazos
El idioma es una de las “barreras” que está ralentizando el proceso, “porque muchos no saben hablar ni leer en español, otros vienen con traductores...”, señalan desde Aculco. Por su parte, CEAR está realizando en la actualidad entre seis y ocho talleres al día, en distintas lenguas, para abarcar todas las posibles procedencias.
El procedimiento en esta entidad se inicia con un “triaje” para conocer qué tipo de solicitud debe presentar el interesado, “ya que muchos vienen demandando el certificado de vulnerabilidad, y quizá no lo necesitan”, explica Garrido. Una vez detectadas las necesidades, la entidad ofrece talleres explicativos sobre qué requisitos necesitan para formalizar la solicitud y, posteriormente, se llevan a cabo entrevistas para su revisión, en las que un trabajador social evalúa si cumplen las exigencias, antes de expedir el certificado. Por último, se les orienta para que ellos mismos, o a través de terceros como un despacho de abogados, puedan presentar la solicitud, de manera telemática o presencial, en las oficinas designadas por el Gobierno.
Cualquier interesado en incorporarse al proceso de regularización debe acreditar que llegó a España antes del 1 de enero de 2026, y que ha residido un mínimo de cinco meses en el momento de la solicitud. También debe demostrar que carece de antecedentes penales, tanto en su país de origen como en España, aunque estas entidades no se encargan de tramitar estos informes.
Certificado de vulnerabilidad
Desde Aculco, Rosado explica que “como entidad colaboradora sólo se nos permite emitir el certificado de vulnerabilidad, nada sobre antecedentes. El resto de trámites tienen que hacerlos ellos mismos”. Y aclara: “Para firmar legalmente los certificados contamos con profesionales colegiados, que cumplen a rajatabla la normativa legal. Sólo se expiden los informes, tras comprobar la documentación y después de llevar a cabo una evaluación precisa”.
Para terminar, tanto CEAR como Aculco hacen un llamamiento a la calma de los solicitantes, dado que el plazo para presentar la solicitud termina a finales de junio, y conviene no precipitarse: “Lo prioritario es que el expediente tenga toda la información y esté bien conformado, antes que hacerlo corriendo y que contenga algún error, lo que podría llevar a una situación más comprometida y a extenderse en el tiempo”, advierte Francisco Garrido, que concluye haciendo hincapié en la “sensibilidad” y la “buena colaboración” con el tejido social del barrio. “Nunca hemos tenido ningún problema, y tanto la asociación vecinal de la zona como otras cercanas nos han preguntado e incluso hemos dado una charla explicativa sobre el proceso”.
Foto: Aculco.



Deje un comentario